Sondeos

Conocida la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y sabiendo del tratamiento previo que se le suele dar por parte del ejecutivo de Zapatero, podríamos deducir que las expectativas electorales para el principal partido de la oposición es muy alentadora. Si el CIS, tras “cocinar” los datos recogidos, dice que los socialistas están apenas dos puntos por encima del PP (empate técnico), es que la distancia entre uno y otro es mucho menor y no necesariamente a favor del gobierno.
Tras la victoria de Zapatero en las generales de 2004, con las condiciones dramáticas que se produjeron, se celebraron las elecciones europeas, en las cuales el PP acortó distancia con respecto al PSOE. En mayo pasado, en las municipales, el PP ganó a nivel nacional. Por lo conocido estos días del CIS, la confianza de los españoles en el PP sigue creciendo, mientras que disminuye la que se tiene en Zapatero.
Desde que gobierna Zapatero, su credibilidad en las encuestas del CIS es cada vez menor. Hasta en un barómetro sociológico elaborado y cocinado por ellos mismos, Zapatero aparece como un presidente con una posición política débil y radical.
Lo que digo lo refrendan algunos datos muy significativos. Por ejemplo el hecho de que, Zapatero obtiene una valoración menor entre los votantes del PSOE (6,60), mientras que Rajoy consigue entre los votantes del PP una valoración superior (6,79). Ello significa que cada vez más, Zapatero decepciona a los votantes, incluso a los propios socialistas y que su liderazgo empieza a generar rechazo entre los suyos.
Mientras, frente a la debilidad de Zapatero, nos encontramos la fortaleza de Rajoy, cuyos votantes saben que pueden confiar en él. Es más, la debilidad de Zapatero no es sólo interna, porque la confianza que los españoles tenían en él en 2004 baja en casi 30 puntos, como se puede comprobar en dicha encuesta.
En cuanto a su radicalidad lo demuestra que un 5,1 % de los votantes que tuvo el PSOE en 2004 dicen que ahora votarían al PP, mientras que, entre quienes votaron a IU y ERC, un 10,8 % se decantan ahora por Zapatero. Todo ello es consecuencia de su errática política de revisionismo histórico, su política respecto al modelo de Estado y los símbolos, o su quehacer diario que le han escorado políticamente.
También comprobamos que un 75 % de españoles creen que la situación política es regular, mala o muy mala. Es decir, tres de cada cuatro están convencidos de que el Gobierno de Zapatero ha fracasado. Igualmente, los españoles se muestran pesimistas con la evolución de la economía, ya que un 33,5% cree que en un año empeorará, frente al 12,6% que confía en que mejore y un 34,2% que piensa que seguirá igual.
En cuanto al ranking de preocupaciones nacionales, vuelve a aparecer el paro en el primer lugar, algo que no ocurría desde que gobernaba el PP. Y es que, cuando los bolsillos no dan para llegar a fin de mes, el paro vuelve a provocar temor. En el segundo lugar de las preocupaciones se mantiene la vivienda, motivado porque los españoles ven con preocupación como el Gobierno no afronta tampoco este asunto con medidas eficaces. En tercer lugar está otro de los asuntos que peor ha gestionado el Gobierno, que es la inmigración, ante el que los ciudadanos siguen viendo con desasosiego las consecuencias del “efecto llamada” producido por Zapatero.
Mientras, el PP anuncia sus propuestas de reforma y rebaja fiscal y ofrece datos de la actual situación económica, donde destaca el alza inflacionista de precios en productos básicos, lo que a Zapatero no le ha gustado. Las propuestas, porque contrastan con su falta de proyecto. Los datos, porque evidencian que el único balance que se puede hacer, sólo lo puede hacer la oposición. No hay nada bueno que contar. Por ello, los socialistas se han puesto nerviosos. Máxime si el CIS revela que Zapatero es débil y radical para los españoles, y ven como el PP coge el toro por los cuernos.Zapatero ha ignorado los problemas durante cuatro años y no quiere ver como otros los resuelven.

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