El líder del PP en el País Vasco ha vuelto a acertar de pleno. Ha comparado la situación que vivimos en España con un enfermo al que se le está operando, lo que supone necesariamente que sufrirá molestias y dolores hasta que se recupere. Cuando Rajoy se hizo cargo de la enferma, España, ésta solo había sido tratada por curanderos, sanadores y santeros, los cuales sin hacer ningún análisis de qué mal le aquejaba, se habían limitado a administrarle ungüentos, tisanas e imposición de manos. La enferma no solo no había mejorado, al contrario, había empeorado y llegó al hospital en estado crítico.
Las enfermedades deben diagnosticarlas y tratarlas los que saben, nunca los aficionados o cuentistas, por eso al ponerse Rajoy manos a la obra, lo primero que detectó es que la enferma estaba peor de lo que le habían dicho, y por lo tanto el tratamiento que había que aplicar era de choque.
La mejoría no puede ser inmediata. El tratamiento lleva su tiempo. Ha habido que operar, abrir, sanear, curar y volver a cerrar, pasando a otra fase de medicación que no evitará una convalecencia larga y dolorosa, pero hay que ser optimista puesto que ya empezamos a ver como la enferma evoluciona favorablemente.
Pero esto no solo ha ocurrido en España, también es extrapolable a nuestra comunidad. Para que nos hagamos una idea, Andalucía que cuenta con ocho millones de habitantes, mantenía una deuda a proveedores de 2.600 millones de euros, deuda inferior a la que teníamos nosotros, aunque solo contemos con apenas dos millones de habitantes.
Así pues, cuando Cospedal se hace cargo de ella, nuestra región está tocada de muerte, y gracias a su tratamiento hemos pasado de ser la que registraba mayor déficit del conjunto nacional, a ser la que mayor superávit ha logrado en el primer trimestre de este año, incluso hemos logrado ser la que mayor creación de empleo ha registrado este pasado mes de mayo, el doble que la media nacional.
No es que las enfermas estén curadas, ni España ni Castilla La Mancha, según el parte médico “evolucionan favorablemente dentro de la gravedad”.
Cambio de mentalidad
Para salir del hoyo en que nos metieron los anteriores gobernantes socialistas hay que empezar por cambiar de mentalidad. Nos han y nos hemos acostumbrado muy mal. Teníamos derecho a todo sin pagar por casi nada, sin querer ver que nada es gratis, que lo que uno no paga, lo tiene que pagar el de al lado. Ahora no hay dinero para mantener el tren de vida que llevábamos, y cuando empiezan a recortarnos las prebendas de las que disfrutábamos ponemos el grito en el cielo. Todos entendemos y aceptamos que hay que recortar y ajustar, pero nos quejamos cuando nos toca personalmente.
En Alemania los sindicatos se financian básicamente con el 1% del salario bruto de sus afiliados. La figura del liberado sindical no existe. El Estado fija las condiciones generales de trabajo, los sindicatos y empresarios se sientan a negociar los salarios, la jornada laboral, los permisos o las vacaciones a incluir en los convenios colectivos. Caso de no llegar a un acuerdo, acuden a un mediador imparcial.
Por eso no es de extrañar que tengan casi siete millones de afiliados que con sus aportaciones sufragan todos los gastos sindicales, incluidos los de las huelgas. Eso en la práctica les supone una total independencia y autonomía. Ninguno de los grandes sindicatos alemanes tienen relación con los grandes partidos.
Además el artículo 9, párrafo 3, de la constitución alemana prohíbe toda huelga con motivos políticos. Y según sentencia de 1955 del Tribunal Federal del Trabajo (Bundesarbeitsgericht) una huelga general siempre tiene motivaciones políticas y no la mejora de un convenio colectivo. Por lo tanto, desde esa sentencia no se puede hacer huelga general en Alemania. Solo se permite si hay fracaso en la negociación del convenio colectivo del sector correspondiente.
Vamos más o menos como aquí, que solo en 2010, el ejecutivo central socialista adjudicó a los sindicatos mayoritarios más de 250 millones de euros para, entre otros, proyectos sobre moda, videojuegos, su historia, ordenar sus archivos, o para sus jubilados (diez veces más que a la Fundación Alzheimer).
En Alemania los sindicatos se financian básicamente con el 1% del salario bruto de sus afiliados. La figura del liberado sindical no existe. El Estado fija las condiciones generales de trabajo, los sindicatos y empresarios se sientan a negociar los salarios, la jornada laboral, los permisos o las vacaciones a incluir en los convenios colectivos. Caso de no llegar a un acuerdo, acuden a un mediador imparcial.
Por eso no es de extrañar que tengan casi siete millones de afiliados que con sus aportaciones sufragan todos los gastos sindicales, incluidos los de las huelgas. Eso en la práctica les supone una total independencia y autonomía. Ninguno de los grandes sindicatos alemanes tienen relación con los grandes partidos.
Además el artículo 9, párrafo 3, de la constitución alemana prohíbe toda huelga con motivos políticos. Y según sentencia de 1955 del Tribunal Federal del Trabajo (Bundesarbeitsgericht) una huelga general siempre tiene motivaciones políticas y no la mejora de un convenio colectivo. Por lo tanto, desde esa sentencia no se puede hacer huelga general en Alemania. Solo se permite si hay fracaso en la negociación del convenio colectivo del sector correspondiente.
Vamos más o menos como aquí, que solo en 2010, el ejecutivo central socialista adjudicó a los sindicatos mayoritarios más de 250 millones de euros para, entre otros, proyectos sobre moda, videojuegos, su historia, ordenar sus archivos, o para sus jubilados (diez veces más que a la Fundación Alzheimer).
Publicado en
La Tribuna de Albacete (31-05-12)
Principales perjudicados
Uno de los colectivos más perjudicados por las políticas socialistas aplicadas han sido los jóvenes. Lo fueron por las modificaciones legales que desincentivaron el esfuerzo y el estudio. Hicieras lo que hicieras, pasabas de curso, para qué estudiar o esforzarse. Eso ha llevado a España al mayor fracaso escolar de Europa, hasta el punto de que tres de cada diez alumnos no acaban la escuela, igual porcentaje que se da en la Universidad. Solo estos abandonos nos suponen un sobrecoste de tres mil millones de euros, a pagar entre todos, y esta cuestión, la económica, no es baladí.
Con este nivel de fracaso escolar, unido a la nefasta política laboral y económica aplicadas por los socialistas, llegamos al punto de que uno de cada dos jóvenes no encuentra empleo, colocándonos a la cabeza del paro juvenil en Europa, por eso siete de cada diez de estos jóvenes quieren emigrar, lo que supone una pérdida de talento difícil de sustituir.
En este punto, era urgente sentar las bases necesarias para una próxima reforma educativa que necesitamos como el comer, pero antes había que racionalizar el gasto y por eso Rajoy comenzó modificando la ratio alumno/profesor, permitiendo a las CC.AA. aumentar ésta en un 10%. Aún así, seguiremos teniendo menos alumnos por clase que en Alemania o EE.UU. por ejemplo, lo cual no creo que sea para rasgarse las vestiduras.
También ha aumentado las horas lectivas del personal docente, estableciendo un mínimo de 25 horas en Educación Infantil y 20 en el resto, que aún suponiendo un esfuerzo para los docentes, no tiene porqué afectar a la calidad de la educación. En todo caso, la ratio alumnos/profesor sigue siendo la segunda más baja de toda la UE, lo que tampoco es para llevarse las manos a la cabeza.
Igualmente obligará por ejemplo a que las bajas de menos de diez días sean atendidas por el resto de profesores del centro, cuestión que con las apreturas económicas que nos han dejado, no es ninguna cosa del otro mundo.
En épocas de vacas gordas podríamos discutir estas medidas, pero estando como estamos, hay que entenderlas.
Publicado en
La Tribuna de Albacete (24-05-12)
Volver al principio
Hasta 2007, la Ley Electoral regional, fruto del consenso político, era similar a la nacional. Número fijo de diputados por provincia y variable en función de la población. El resultado era tres provincias impares y dos pares. Tras ganar las elecciones autonómicas de ese año, Barreda unilateralmente decidió cambiarla buscando su propio beneficio. Todas las provincias pasaron a tener un número par de diputados, menos Ciudad Real, su provincia. Significaba que empatando a diputados en cuatro provincias, con ganar por un voto en su Ciudad Real natal, él podría volver a gobernar nuestra región.
En las autonómicas de 2011 Cospedal obtuvo más votos que Barreda en Albacete, Cuenca, Guadalajara y Toledo, en total 55.619 votos más, mientras que obtuvo apenas 500 votos menos en Ciudad Real, y con ese resultado casi le salen bien las cuentas al tramposo de Barreda. Si la diferencia de votos entre PP y PSOE en Guadalajara no hubiera roto el empate previsto, dando dos diputados más al PP, Barreda por unos pocos votos más en Ciudad Real, habría continuado presidiendo nuestra Comunidad.
Ahora, el PP nos plantea una nueva reforma para reponer tres las provincias impares y dos pares, buscando recuperar el consenso perdido. Las provincias impares serían Cuenca, Guadalajara y Toledo, que aumentarían un diputado, al igual que Ciudad Real, que pasaría a tener un número par.
En resumidas cuentas, la reforma propone pasar de 49 diputados regionales, a 53, aunque a coste cero, es decir, sin que ello suponga ningún incremento del presupuesto de las Cortes Regionales, que hay que añadir es uno de los más austeros de España. Baste un ejemplo, CLM tiene un presupuesto de 10 millones de euros, mientras que Aragón tiene 25 millones, o el País Vasco, similar en habitantes, 30 millones.
La intención es recuperar la situación que había antes de la reforma de Barreda, lo que posibilitaría la entrada de opciones políticas minoritarias. Los socialistas no han presentado alegaciones, pero se han pronunciado en contra, por lo que mucho me temo que al final no se suban a ese carro.
En las autonómicas de 2011 Cospedal obtuvo más votos que Barreda en Albacete, Cuenca, Guadalajara y Toledo, en total 55.619 votos más, mientras que obtuvo apenas 500 votos menos en Ciudad Real, y con ese resultado casi le salen bien las cuentas al tramposo de Barreda. Si la diferencia de votos entre PP y PSOE en Guadalajara no hubiera roto el empate previsto, dando dos diputados más al PP, Barreda por unos pocos votos más en Ciudad Real, habría continuado presidiendo nuestra Comunidad.
Ahora, el PP nos plantea una nueva reforma para reponer tres las provincias impares y dos pares, buscando recuperar el consenso perdido. Las provincias impares serían Cuenca, Guadalajara y Toledo, que aumentarían un diputado, al igual que Ciudad Real, que pasaría a tener un número par.
En resumidas cuentas, la reforma propone pasar de 49 diputados regionales, a 53, aunque a coste cero, es decir, sin que ello suponga ningún incremento del presupuesto de las Cortes Regionales, que hay que añadir es uno de los más austeros de España. Baste un ejemplo, CLM tiene un presupuesto de 10 millones de euros, mientras que Aragón tiene 25 millones, o el País Vasco, similar en habitantes, 30 millones.
La intención es recuperar la situación que había antes de la reforma de Barreda, lo que posibilitaría la entrada de opciones políticas minoritarias. Los socialistas no han presentado alegaciones, pero se han pronunciado en contra, por lo que mucho me temo que al final no se suban a ese carro.
Publicado en
La Tribuna de Albacete (17-05-12)
Conscientes de la situación.
“Creía que teníamos una gripe, un catarro, pero nos hemos encontrado con un proceso de neumonía”, son las acertadas palabras de Mariano Rajoy, que reflejan la situación real en que se encontró España cuando llegó al gobierno. Malgastar el año pasado 90.000 millones de euros y ocultar un déficit de otros 20.000, nos supone tener que pedir prestados hasta 50.000 millones de euros más a los mercados exteriores. Y eso, todo eso, hay que pagarlo más pronto que tarde.
Está claro que esa situación condiciona cualquier programa, cualquier intención, como subir los impuestos cuando tu has prometido bajarlos, hasta el punto de obligarte a tomar decisiones en contra de tus convicciones. Así lo ha reconocido, y le honra por ello, Mariano Rajoy. Decir que ha tenido que cambiar o adaptar su programa a las mentiras e hipotecas heredadas no todos lo harían.
En lo que no ha cambiado es en su convicción de lo que necesitamos para salir del pozo en que nos han metido los socialistas; austeridad en el gasto público, es decir que no volvamos a gastar más de lo que tenemos; estímulos, como los 35.000 millones de euros para que PYMES y autónomos cobren lo que las administraciones públicas les adeudan desde hace años; y reformas estructurales, como las emprendidas desde que llegó al gobierno. Y en ese camino asegura que continuará.
Pero una de las cuestiones en las que más insiste Rajoy y que más me llama la atención es que, las PYMES y autónomos ya han hecho su ajuste, y ahora le toca hacerlo a las administraciones, o lo que es lo mismo, hay que fijar un tope de gasto, eliminar duplicidades y recuperar una unidad de mercado.
Toda decisión restrictiva conlleva lógicamente un desgaste. Cuando alguien te toca el bolsillo, cuesta mucho piropearlo, pero la situación es tan difícil que la mayoría lo entiende y somos conscientes de que no hay más remedio que hacer lo que se está haciendo.
Así lo demuestra el último sondeo del CIS, según el cual, a pesar del desgaste, el gobierno mantiene 11 puntos de ventaja sobre los socialistas, responsables de nuestra ruinosa situación.
Está claro que esa situación condiciona cualquier programa, cualquier intención, como subir los impuestos cuando tu has prometido bajarlos, hasta el punto de obligarte a tomar decisiones en contra de tus convicciones. Así lo ha reconocido, y le honra por ello, Mariano Rajoy. Decir que ha tenido que cambiar o adaptar su programa a las mentiras e hipotecas heredadas no todos lo harían.
En lo que no ha cambiado es en su convicción de lo que necesitamos para salir del pozo en que nos han metido los socialistas; austeridad en el gasto público, es decir que no volvamos a gastar más de lo que tenemos; estímulos, como los 35.000 millones de euros para que PYMES y autónomos cobren lo que las administraciones públicas les adeudan desde hace años; y reformas estructurales, como las emprendidas desde que llegó al gobierno. Y en ese camino asegura que continuará.
Pero una de las cuestiones en las que más insiste Rajoy y que más me llama la atención es que, las PYMES y autónomos ya han hecho su ajuste, y ahora le toca hacerlo a las administraciones, o lo que es lo mismo, hay que fijar un tope de gasto, eliminar duplicidades y recuperar una unidad de mercado.
Toda decisión restrictiva conlleva lógicamente un desgaste. Cuando alguien te toca el bolsillo, cuesta mucho piropearlo, pero la situación es tan difícil que la mayoría lo entiende y somos conscientes de que no hay más remedio que hacer lo que se está haciendo.
Así lo demuestra el último sondeo del CIS, según el cual, a pesar del desgaste, el gobierno mantiene 11 puntos de ventaja sobre los socialistas, responsables de nuestra ruinosa situación.
Publicado en
La Tribuna de Albacete (10-05-12)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)